Una estrella de mar.
Find beauty.
Hace unas semanas, paseando por la playa de Cedeira, encontré una estrella de mar.
Nunca en mi vida había visto una en vivo y en directo. Jamás de los jamases.
La tenía delante, en la orilla, preciosa, perfecta, como algo que no debería estar ahí y, sin embargo, estaba.
Me acerqué y vi que algunas de sus pequeñas ventosas se movían. Justo pertenecían a dos de las cinco patas de la estrella.
En las otras tres no se movía nada. De hecho estaban como petrificadas.
Conclusión: dos patas tenían vida y las otras tres no.
La cogí y la tiré al mar, pensando que quizá le ayudase volver a su hábitat, que a lo mejor le faltaba oxígeno, agua, lo que sea que necesitan las estrellas para seguir siendo estrellas.
Pero en el mar no se movió, y con la siguiente ola volvió a aparecer en la orilla.
Yo, que soy muy de encontrar metáforas en todo lo que me voy cruzando por la vida, entendí algo en ese momento.
A veces una parte de ti sigue luchando.
Muy fuerte.
Muy convencida.
Muy viva.
Pero el resto ya no.
Y por mucho que esas dos patas se muevan con todas sus ganas, hay tres que ya pesan demasiado:
una relación,
un trabajo,
un lugar,
una versión de ti.
Y pensé:
si pudiera desprenderse de esas partes muertas,
si pudiera soltarlas del todo,
quizá podría volver a nadar,
volver al fondo del mar,
¡volver a la vida!
No sé cómo funciona la naturaleza con las estrellas de mar.
No sé si se regeneran, si se reconstruyen, si pueden vivir incompletas.
Pero sé que la imagen fue una lección:
A veces es necesario soltar para poder seguir viviendo. Acarrear pesos que ya no son nuestros no sirve más que para agotarnos y dejarnos sin fuerzas.
También pensé que qué suerte haber visto una estrella de mar en una ría gallega, y que en mis 43 años jamás vi una en mis playas vasquitas, pero ese es otro cantar ;)
Hoy, mi findbeauty es:
una estrella de mar en la orilla.
(Este es bastante insuperable la verdad, veremos qué me sigo encontrando…).



Leire!! Qué alegría leerte de nuevo. La estrella es preciosa y tu reflexión también porque la vida es así. Me ha provocado un sentimiento de pena. Me daba tristeza que se marchase y que esas partes no revivieran, pero como dices quizá a veces es mejor así y en la vida se nos presentan oportunidades para volver a empezar. Me ha gustado leerte. Un abrazo
Leire, me has transportado directamente a mi niñez, cuando veraneaba en playas gallegas y era habitual encontrar alguna estrella de mar inmovil en la arena. Cogía mi cubo lo llenaba de agua y la sumergía tratando de devolverla a la vida, la observaba y la observaba, nunca sucedió.
Resulta que estos atractivos seres marinos, equinodermos, respiran a través de branquias dermales, las pápulas, con las que capturan el oxígeno del agua, fuera de ella tan solo viven entre cinco y diez minutos...